El positivismo
es un sistema filosófico que admite únicamente el método experimental y rechaza
toda noción a priori; y todo concepto universal y absoluto. En su sentido más
estricto designa la doctrina y la escuela fundada por Augusto Comte. Esta
doctrina comprende no solo una teoría de la ciencia sino también una reforma de
la sociedad y una religión. Para algunos, el positivismo era una doctrina del
saber; para otros, era una norma para la sociedad y una regla de vida para el
hombre.
El positivismo
es una teoría del saber que se niega a admitir otra realidad que no sean los
hechos y a investigar otra cosa que no sean las relaciones entre los hechos. En
lo que toca a la explicación, el positivismo subraya decididamente el cómo y
elude responder al que, al por qué, y al para que, tienen una aversión a la metafísica.
El positivismo no solo rechaza el conocimiento metafísico y todo conocimiento a
priori, sino también cualquier pretensión a una intuición directa de lo inteligible.
El positivismo pretende atenerse a lo dado y no salir jamás de lo dado. De esto
se derivan varias características que García Morente ha señalado:
Hostilidad a
toda construcción y deducción; hostilidad al sistema; deducción de las filosofías
a los resultados de la ciencia y el naturalismo.
Clases del positivismo.
Según Antonio
Caso el positivismo sería, la selección arbitraria de la experiencia , que se
traduce en actitudes incompletamente escépticas hacia la metafísica a la religión;
mejor aún, la negación sistemática de algunos aspectos de la experiencia;
pueden distinguirse tres pensamientos positivistas: el positivismo clásico, comprende
las doctrinas de Comte y Stuart Mill y el neopositivismo, lo característico de
este es el intento de unir la sumisión a lo puramente empírico con los recursos
de la lógica, simbólica; la idea de la filosofía como un sistema de actos y no
como un conjunto de preposiciones: la tendencia antimetafísica: considera las
proporciones metafísicas como carentes de significación.

Desarrollo histórico del positivismo.
El
verdadero fundador del positivismo es Augusto Comte, quien considera precursor
a Hume, con su empirismo. Su ascendiente más inmediato es Saint–Simon. Era
propicio para el positivismo el momento histórico en que Comte lo formuló. Las
ideas materialistas y empiristas habían ido infiltrándose en muchas
inteligencias; el criticismo había socavado los cimientos, y las derivaciones
de la metafísica idealista y panteísta no eran para conciliarse la estima de
los hombres aficionados a lo material y lo concreto. Los progresos de las ciencias físicas y
matemáticas, la nueva afición a los estudios históricos, un ambiente
intelectual verdaderamente positivo eran terreno abonado para el florecimiento
de una doctrina que no exigía sacrificio alguno positivo ni pedía esfuerzos
intelectuales. Pedro Laffite, señalado por Comte como su sucesor, tomó por lo
serio la obra positivista en sus tres aspectos: doctrinal, religioso y político.
El positivismo se extendió a Inglaterra con Stuart Mill y Spencer a América.


Para Comte, la ciencia se construye en el conocimiento de lo
positivo (los hechos, lo concreto, lo dado por la experiencia). Lo positivo a
nivel práctico será lo útil, eficaz y constructivo. La sociedad es la única
realidad concreta. Esta se organiza históricamente según tres categorías:
orden, progreso y estado (o estadio). Todo estado social manifiesta una
determinación de la sabiduría universal, tiene una forma de explicar las cosas.
El saber
positivo es un saber de los hechos. Sólo es real o inteligible lo positivo, es
decir los hechos. Estos son los fenómenos que son dados al sujeto. (Algo es
positivo cuando es útil, cierto, preciso, observable, objetivo). El hecho, en
sí mismo, es el objeto propio del saber positivo. La función del conocimiento
científico es establecer leyes a partir de los hechos. Una ley es una
generalidad que expresa las relaciones entre los hechos. La ley da precisión,
objetividad y rigor a los hechos. Permite hacer previsiones para prevenir las contingencias
del futuro (prever para proveer). El saber positivo intenta unificar todas las
ciencias, desde el presupuesto teórico de que deben unificarse desde las
ciencia humana, la sociología. Comte intenta hacer una organización
sistemática, no sólo de las ciencias, sino también de la humanidad. Los
criterios para hacer esa organización son: la semejanza, la filiación y el
grado de generalidad - complejidad (estos están en proporción inversa). Las
ciencias más generales son menos complejas, como la matemática. En el extremo
opuesto estará la sociología.
Conclusiones.
·
El positivismo contribuyo mucho al progreso social y
al desarrollo de la ciencia. Rechaza la metafísica y el escolasticismo.
·
Hay en la doctrina positiva una dialéctica abstracta y
lógica, pero una dialéctica real e histórica. La filosofía positiva analiza la
historia intelectual de la humanidad.
·
El objetivo de la ciencia positiva coincide
necesariamente con el de la filosofía. Es importante la clasificación de las
ciencias.
·
Fue un avance la ley de los tres estadios y fue un
progreso, lo mismo que la creación de la sociología.
·
Comte decía, ¿Qué es una gran vida? Un pensamiento de
la juventud ejecutando en la edad madura.
Según
Roberty, tres grandes ideas surgen de la filosofía positiva: 1ª corriente agnóstica
o la idea de limite, 2ª la corriente histórica o idea devolución y 3ª la
corriente monista.
*Cesar Tejedor Campomanes Historia de la
filosofía en su marco cultural, editado por SM. 1993
*Ernesto Alvarado castillo. Segundo congreso
extraordinario interamericano de filosofía. 22 a 26 de julio 1961 – San José, Costa
Rica.

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